Manual de Periodismo de Datos (en español)

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Gravedad

gravity

Gravity – Dirige Alfonso Cuarón (estreno en EE.UU. el 4 de octubre), y los efectos especiales del trailer SE SALEN:

Sobre la literatura de ciencia-ficción en China

Science Fiction in China: A Conversation with Fei Dao

by Alec Ash

[...] AA: What is unique or particular about Chinese science fiction?

FD: Chinese sci fi has about a hundred years of history. When it started, in the late Qing dynasty around 1902, it was chiefly concerned with the problem of bringing ancient China into modernity. At that time, Liang Qichao [translated sci fi] because he thought it would be beneficial for China’s future … as something that could popularize scientific knowledge. And Lu Xun thought that if you gave ordinary people scientific literature to read, they would fall asleep. But if you blended scientific knowledge into stories with a plot, it would be more interesting. [He thought that] in this way, the people could become more modern.

So at that time science fiction was a very serious thing to do in China that could allow ordinary people to get closer to modern scientific knowledge, and serve as a tool for transforming traditional culture into modern culture. It played a very important role, and had a serious mission to accomplish.

Today, there is a commercial publishing market for sci fi, and people don’t have such weighty expectations of literature, yet authors are still discussing serious topics. Three Body by Liu Cixin or Subway (地铁) by Han Song both have many reflections about the direction of this country and of humanity. So this kind of writing can convey concerns about the future, or discuss the current situation in China.

For example, Han Song’s Subway is about a subway station. In China, subway systems are an emblem of modernization. Many cities in China are building huge subway systems, because to have one or not is the standard of a city’s modernity and development. So in discussing this symbol, Han Song seized on a sensitive point. After publishing Subway, he wrote another book called Highspeed Rail (高铁), another emblem of technological innovation. So Han Song is consistently concerned with the potential catastrophes of the process of modernization.

Liu Cixin, on the other hand, is expressing a more grand feeling of the universe in the tradition of Western sci fi. In doing so, he wants Chinese people to look up at the sky, and not just be concerned with earthly matters. The mainstream of Chinese literature is about real-world subject matter, such as the countryside or urban life. Very few people are concerned with the fate of humankind, the future of the universe, or even aliens. These things are themselves alien to Chinese readers, but can be introduced through this kind of writing.

I think that the key theme of Chinese science fiction, no matter how it develops, is how this ancient country and its people are moving in the direction of the future. [...]

Más en:

Science Fiction in China: A Conversation with Fei…Science Fiction in China: A Conversation with Fei Dao by Alec Ash Fei Dao, a science fiction writer born in 1983, chose for his pen name the two characters for “flying dagger” (飞刀). When he achieved…

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Miedo a rendir cuentas

“En España, a los políticos les da miedo rendir cuentas”. Entrevista a David Cabo, director de Civio:


[...] -Explicado de forma rápida. ¿Que es Civio?

-Civio es una organización sin ánimo de lucro, una fundación ciudadana que desde febrero de 2012 desarrolla proyectos web destinados a fomentar la transparencia, el acceso a la información y, en última instancia, una ciudadanía más participativa.

-La transparencia es uno de vuestros caballos de batalla. España es el único país de la Unión Europa con más de un millón de habitantes que no dispone de una Ley de Transparencia y es una promesa que se arrastra desde el año 2004 pero que todavía está pendiente. ¿Por qué los políticos españoles se resisten tanto a aprobar esta Ley? ¿Por qué este miedo?

-Así es. En otros países se concibe la transparencia como un síntoma saludable de cultura democrática. Por el contrario, creemos que en España nadie ha apostado seriamente por ella debido al miedo que provoca la responsabilidad pública y personal ante una mayor rendición de cuentas, así como por cierta forma de minusvalorar a los ciudadanos. Hasta hace nada eran muchos los políticos que pensaban que “eso no le interesa a nadie”. Estamos comprobando que eso dista mucho de ser verdad.

-¿Cuales son las principales zonas de sombra de la administración española?

-Las administraciones sitúan toda una serie de restricciones entre ellas y los ciudadanos: recurrir al silencio administrativo negativo para no contestar a una pregunta, no facilitar los datos que justifican unas políticas u otras, dar a conocer el gasto presupuestado pero nunca el gasto ejecutado, etc. Estas decisiones explican la falta de confianza en ellas y juegan un papel importarte en su actual deterioro.

-¿Qué datos debería conocer un español y que a día de hoy se le escamotea? ¿Qué datos conoce, por ejemplo, un ciudadano británico de su gobierno que un español no puede saber del suyo?

-En Reino Unido, por ejemplo, cualquiera puede consultar las agendas de reuniones de altos cargos públicos con grupos de interés –lobbies- o con otros representantes políticos o empresariales, sus viajes y sus gastos desglosados. En España, sabemos ahora que Rajoy ha mantenido recientemente reuniones secretas con Mas y con Urkullu estas semanas sobre, imaginamos, el estado autonómico y los presupuestos. Son asuntos de interés público llevados a cabo con enorme secretismo y desconfianza. [...]

Continuar leyendo en: www.noudiari.es

“Quién manda”: mapeando las redes de poder e influencia en España

Así será el siguiente proyecto de Civio, y ya nos hemos puesto manos a la obra:


Por fin podemos anunciar esta extraordinaria noticia: Quién manda, la idea que presentamos al Testing 1 2 3 Innovation Fund de Global Integrity ha sido seleccionada como uno de los 5 proyectos ganadores entre más de 300 candidaturas. Así, Global Integrity, una organización no-gubernamental con sede en Washington D.C.

Continuar leyendo en: www.civio.es

Mercado negro

Plantea Baudrillard en El intercambio imposible (2000):

[...] Cualquier régimen de control y de interdicción crea una situación irregular, clandestina, anómala: un mercado negro. La prohibición y sus consecuencias, siguiendo el modelo de la del alcohol de los años treinta, se ha convertido en un mecanismo automático, por así decirlo, en una segunda naturaleza de nuestro sistema. El mercado negro del trabajo, que corresponde a una desregulación del mercado oficial (tenemos ahora incluso un mercado negro del paro, que se supone al paro real), el mercado negro de la especulación financiera, el mercado negro de la miseria, el que circula al margen de los circuitos oficiales, el del sexo (la prostitución), el de la información ( las múltiples redes y los servicios secretos), el de las armas (mercado negro estatal, pero también secreto) y, por supuesto, el mercado negro del arte, verdadero mercado negro que corresponde a una especie de estado de excepción y de pánico en el campo estético. Last but not least: el mercado negro del pensamiento. El ambiente liberal-democrático, que absorbe virtualmente todas las divergencias ideológicas, o que aparenta dejar libre curso a todas las diferencias, equivale a un estado de prohibición avanzada del pensamiento, que no tiene más opción que pasarse a la clandestinidad, una suerte para él, por otra parte (de momento, no forma de los derechos humanos, pero no falta mucho). En cuanto a la alteridad, ha dejado de existir en el mercado oficial, la ha matado la confraternidad. Aparece entonces un mercado negro de la alteridad, que, como de costumbre, está en gran medida en manos de los traficantes: se trata nada menos que del racismo y de todas las formas de exclusión. Alteridad de contrabando, cuyas variantes (incluidos el nacionalismo, las sectas, etc) adquirirán cada vez más virulencia en una sociedad desesperadamente integrista, unificadora, homogeneizante. Toda socialización está condenada a desarrollar, con toda la criptolegalidad del mundo, todas las formas de mercado negro. Las estructuras monopolísticas (y cualquier Estado lo es, ya que siempre aspira al monopolio de lo político y lo social) siempre acaban segregando una sociedad parapolítica, una mafia cualquiera que controlará esta forma secreta de corrupción generalizada. Combatir a esta mafia es, por parte el poder, pura hipocresía, ya que emana de él y, en el caso inimaginable en el que consiguiera reducirla, sería porque toda la sociedad se habría convertido en una contrasociedad y el Estado en una función inútil. [...]

La transparencia en pocas palabras

“Negación rotunda de los ejercicios de transparencia. La transparencia es, no se hace. La transparencia está en el diseño de las instituciones, no en ejercicios ad hoc. La transparencia se inicia desde el mismo momento que se concibe un proyecto o una institución — concebir, a diferencia de crear, incluye el porqué y para qué de ese proyecto o institución, se acaben poniendo en marcha o no”.


Dentro del Proyecto de Ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno se han programado una serie de comparecencias de la sociedad civil para que hagan reflexiones y contribuciones previas a la tramitación de dicha ley.

Continuar leyendo en: ictlogy.net

10 años de la invasión de Irak: principios y retórica de aquellos días

project-new-american-centurEn 2006 realicé un estudio detallado sobre el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC, por sus siglas en inglés), analizando tanto los postulados como la retórica que dominaban por entonces la política exterior de la Casa Blanca. Lo dejo aquí disponible para uso o consulta. Licencia: (CC BY 3.0 ES).

Descargar: El Proyecto para un Nuevo Siglo Americano y sus propuestas para la Política Exterior y de Seguridad de Estados Unidos (2006)

En el istmo de un estado medio

En el istmo de un estado medio

un ser de sabiduría oscura y tosca grandeza

demasiado docto para el bando escéptico,

demasiado débil para el orgullo estoico,

en medio suspendido; duda entre la acción y el reposo,

duda si pensarse bestia o dios;

duda por qué optar, si por cuerpo o por mente;

no ha nacido sino para morir, no razona sino para errar;

[...]

Creado para alzarse y creado también para caer,

dueño y víctima de todas las cosas,

juez único de la verdad, en el interminable error sumido,

gloria, burla y enigma del mundo.

Alexander Pope, An essay on man (1738). Leído en “Las fronteras de la ciencia: Entre la ortodoxia y la herejía“, de Michael Shermer.

Opinar sobre una base racional

Las opiniones pobertrand-russellr las que la gente está dispuesta a luchar, o aquellas que algunos aceptan incluso perseguir, pertenecen en todos los casos a una de las tres clases que este escepticismo condena. Cuando existen bases racionales para emitir una opinión, la gente se contenta con exponerlas y con esperar a que estas hagan su labor. En tales casos las personas no sostienen sus juicios con vehemencia, los mantienen de manera sosegada y despliegan tranquilamente sus razones. Las opiniones que se defienden con pasión son aquellas que no se sustentan en un fundamento firme. De hecho, la pasión es la medida indicadora de que el defensor de un juicio carece de convicción racional. En política y en religión, las opiniones se mantienen casi siempre con ardor. Salvo en China, acostumbra a tenerse en poco al hombre que no manifieste rotundas opiniones en esos asuntos. La gente detesta mucho más al escéptico que al defensor vehemente de opiniones contrarias a las suyas. Se considera que las demandas de la vida práctica exigen nutrir opiniones en dichas materias, y que si aumentamos nuestro grado de racionalidad sería imposible la existencia social. Yo pienso todo lo contrario, y trataré de esclarecer por qué he llegado a esa convicción.

Fijémonos por ejemplo en el caso del desempleo registrado en los años posteriores al inicio de la década de 1920. Un partido sostenía que el paro se debía a la malicia de las uniones sindicales, y otro que la causa radicaba en la confusión reinante en el continente. Una tercer facción, pese a admitir que dichas causas desempeñaban efectivamente un cierto papel, atribuía la mayor parte de los problemas a la política que había seguido el Banco de Inglaterra al tratar de elevar el valor de la libra esterlina. Se me ha dado a entender que en este tercer grupo venían a congregarse la mayoría de los expertos, pero que nadie más apoyaba sus posiciones. Los políticos no ven atractivo alguno en un punto de vista que no se preste a las soflamas partidistas, y los mortales comunes y corrientes prefieren adherirse a aquellas opiniones que achaquen los infortunios a las maquinaciones de sus enemigos. Por consiguiente, la gente combate a favor o en contra de un conjunto de medidas notablemente irrelevantes, mientras que los pocos que sostienen una opinión racional no son escuchados debido a que no halagan la pasión de ningún grupo. Para lograr adeptos habría sido necesario convencer a la gente de que el Banco de Inglaterra es una entidad perversa. Para convencer a los laboristas habría sido preciso mostrar que los directores del Banco de Inglaterra se oponían al sindicalismo, y para persuadir al obispo de Londres, el requisito imprescindible habría consistido en hacer patente que eran “inmorales”. En ambos casos se habría pensado que de esos argumentos cabía inferir que el planteamiento que el susodicho banco defendía en relación con el mercado monetario estaba equivocado.

Bertrand Russell, Introducción de “Ensayos escépticos“.

Continuum

Lo último de Planetary Collective, los creadores de “Overview”.

Poetas, astronautas, filósofos, físicos, antropólogos, lamas tibetanos,… , ofrecen su visión ante varias de las preguntas fundamentales: ¿De dónde venimos y qué posibilidades se abren -llegados a este punto- delante de nosotros?

Los no creyentes (The Unbelievers)

Richard, what’s more important in some sense: if you had a choice—to explain science or destroy religion?

Tremendas ganas de ver esta película en la que un equipo de rodaje sigue al biólogo evolutivo Richard Dawkins y al físico teórico Lawrence Krauss en una gira mundial de encuentros y conferencias sobre ciencia, racionalismo y religión.

Contará con los testimonios de Ricky Gervais, Woody Allen, Stephen Hawking, Werner Herzog, Tim Minchin, James Randi, Michael Shermer e incluso Cormac McCarthy.

El Indultómetro

Busca, coteja, sitúa y comprende.

Un proyecto de Juan Elosua y David Cabo para la Fundación Ciudadana Civio.

El indultómetro captura

El Verne de Barthes

Pasaje de Roland Barthes en “Nautilus y el barco ebrio” (Mitologías):

La imaginación del viaje corresponde en Verne a una exploración de lo cerrado; la coincidencia de Verne con la infancia no proviene de una mística banal por la aventura, sino de una felicidad común por lo finito, que puede encontrarse en la pasión infantil por las cabañas y las tiendas de campaña: el sueño existencial de la infancia y de Verne consiste en amurallarse e instalarse. El arquetipo de este sueño es esa novela casi perfecta, La isla misteriosa, donde el hombre-niño reinventa el mundo, lo llena, lo cerca, se encierra dentro de él y corona este esfuerzo enciclopédico con la postura burguesa de la apropiación: pantuflas, pipas y un rincón del hogar, mientras afuera la tormenta, es decir el infinito, es enfurece inútilmente. [...]

[...] Verne de ninguna manera buscaba ensanchar el mundo por los caminos de la evasión romántica o los planes místicos de infinito. Buscaba permanentemente contraerlo, poblarlo, reducirlo a un espacio conocido y cerrado, que el hombre podría luego habitar confortablemente. El mundo puede eliminar todo de sí mismo; para existir no precisa de nadie más que del hombre. [...]

Ventana-OK

Elogio de la ciencia “no tan grande”, por José Manuel Sánchez Ron

“Los problemas que valen la pena son los que uno puede realmente resolver o ayudar a resolver, aquellos en los que uno puede aportar algo. Un problema es grande en ciencia si se presenta ante nosotros irresuelto y vemos alguna manera de avanzar en él. He trabajado en innumerables problemas que usted calificaría de humildes, pero con los que disfruté y me sentí muy bien porque a veces podía obtener un éxito parcial. Ningún problema es demasiado pequeño o demasiado trivial si realmente podemos hacer algo con él”.

Richard Feynman.

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Un placer transferible

La ciencia no es más que una exploración del intrincado, sutil e imponente universo que habitamos:

[...] Es indudable que el número de proyectos tecnológicos actualmente realizables excede con mucho a nuestras posibilidades materiales. Algunos son proyectos extremadamente rentables a la larga, pero exigen una inversión inicial tan alta que los convierte en prácticamente inviables. Otros necesitan una inversión inicial de recursos atrevida, imposible sin una previa revolución en los esquemas mentales de nuestra sociedad. Debemos ser extremadamente cuidadosos al considerar cada una de las opciones. La estrategia más prudente nos aconseja combinar bajo riesgo con rendimiento regular o un riesgo mediano razonable con elevados rendimientos.

Para que tales iniciativas tecnológicas lleguen a ser comprendidas y apoyadas es esencial que se produzca un mejoramiento sustancial del conocimiento científico y técnico por parte de la mayoría de la humanidad. Somos seres pensantes; nuestras mentes constituyen nuestra característica diferencial como especie. No somos ni más fuertes ni más activos que muchos otros de los animales que comparten con nosotros el planeta. Lo único que somos es más ingeniosos. Además de los inmensos beneficios prácticos que derivamos de nuestro conocimiento científico, la contemplación de la ciencia y la tecnología nos permite ejercitar nuestras facultades intelectuales hasta los límites de nuestra capacidad. La ciencia no es más que una exploración del intrincado, sutil e imponente universo que habitamos. Quienes la practican conocen, aunque sólo sea ocasionalmente, aquel raro tipo de felicidad que Sócrates definiera como el mayor de los placeres humanos. Y además es un placer transferible. Para facilitar la participación de un público bien informado en la toma de decisiones tecnológicas, combatir la alienación que nuestra sociedad tecnológica genera en demasiados ciudadanos y disfrutar por el hecho de que nuestro conocimiento sobre algo es más profundo, es imprescindible una sustancial mejora en la educación científica, una exposición más amplia y cabal de sus poderes y encantos. Y un buen punto de partida sería contrarrestar el destructivo declive del número de profesores y alumnos interesados por la investigación científica o su enseñanza a todos los niveles. [...]

Carl Sagan, El cerebro de Broca

Simios en el espacio

¿Qué pasó con el mono astronauta? (BBC)

Irán celebró el pasado lunes el lanzamiento de un ser vivo (un simio) al espacio en una cápsula llamada Pishgam (en farsi, pionero). Según las autoridades iraníes, tras alcanzar los 120km, el vehículo regresó a la Tierra “intacto” y con el mono vivo.

El desencuentro con Estados Unidos se produjo tras unas declaraciones de la portavoz del departamento de Estado, Victoria Nuland, que aseguraba que el animal que mostraban en la fotografía este lunes tenía diferentes rasgos faciales al que fue enviado días antes.

“Le falta una verruga”, aseguró. Anunciaba pues su sospecha “de que el mono estuviera siquiera vivo”.

No me resisto a reproducir completo ese inolvidable pasaje de Lo que hay que tener (Elegidos para la gloria), de Tom Wolfe, que relata el viaje suborbital y postrimerías de Ham el chimpancé, el primer mono que los americanos enviaron al espacio el 31 de enero de 1961 como parte de las pruebas del Programa Mercury. Disfrútalo:

LO_QUE_HAY_QUE_TENERLos humanos de bata blanca castigaban a los monos si fallaban en sus ejercicios de entrenamiento. El 30 de enero, la víspera del vuelo, hicieron la selección final. En principio, tenían previsto elegir al primer astronauta en esta misma etapa. Eligieron a un chimpancé macho como primer piloto y a una hembra como auxiliar. Las Fuerzas Aéreas habían comprado aquel macho a un suministrador del Camerún, Africa Occidental, hacía 18 meses, cuando el anima! tenía unos dos años. Durante todo este tiempo, habían llamado a los animales con números. Este era el sujeto experimental número 61. Pero el día del vuelo, el nombre que se dio a la prensa fue el de Ham. Ham era un acrónimo de Holloman Aerospace Medical Center.

Antes del amanecer del 31 de enero, despertaron a Número 61 y le sacaron de la jaula, le dieron de comer, le hicieron una revisión médica, le colocaron los biomedidores (le colocaron las placas de castigo en los pies), le pusieron en su cubículo, cerraron la escotilla y le despresurizaron. Otro maldito día con aquellos incansables humanos rompehuevos de bata blanca. Los veterinarios pusieron el cubículo en la camioneta y trasladaron al chimpancé a la rampa de lanzamiento, que quedaba fuera, junto al mar. El sol ya estaba alto, y se alzaba relampagueante un cohete blanco con una cápsula Mercury y una torre de emergencia arriba, y colocaron a Número 61 en un ascensor, sin sacarle del cubículo, en el andamiaje de lanzamiento que había junto al cohete y luego metieron el cubículo en la cápsula. Allí había más de 100 ingenieros y técnicos de la NASA, preparando el vuelo, controlando los cuadros de mando, y había también un equipo completo de veterinarios controlando los indicadores que comunicaban los latidos cardíacos del mono, su proceso respiratorio y su temperatura. Había centenares de hombres más de la NASA y de la Marina por el Atlántico, junto a las Bermudas, formando una red de comunicación y recuperación.

Era la prueba más importante de toda la historia del programa espacial y todos se estaban esforzando al máximo.

Tardaron cuatro horas en poder activar el cohete. El mayor problema fue un inmersor, un instrumento destinado a impedir ondas autónomas de energía en el sistema de control de la cápsula Mercury. El inversor se recalentaba. Y durante todo este tiempo, durante la «pausa», como ellos llamaban a la demora, Chris Kraft, el director del primer vuelo con mono, lo mismo que habría hecho en el primer vuelo humano, no hacía más que preguntar qué tal estaba el mono, suponiendo, al parecer, que el largo encierro le pondría nervioso. Los médicos comprobaban entonces sus indicadores. El mono no parecía tener un solo nervio en el cuerpo. Estaba allí tumbado en su cubículo como si estuviera en casa. ¿Y por qué no?

Para el mono, cada hora de retraso era como una fiesta. ¡Sin luces! ¡Sin descargas eléctricas! ¡Paz, gloria! Le dieron dos sesiones de instrucciones de quince minutos con las luces, sólo para mantenerle alerta. Por lo demás, era perfecto. ¡«Pausa» por una eternidad! ¡No dejes que nada te detenga!

Cuando lo activaron, poco antes del mediodía, el cohete subió en un ángulo un poco más alto de lo previsto, aplastando a Número 61 contra su asiento con una fuerza de 17 G, es decir, 17 veces su propio peso, 5 G más de lo previsto. Los latidos cardíacos se dispararon por la presión, pero el mono no se asustó en absoluto. Había pasado por aquella misma sensación varias veces en la centrifugadora. Mientras aguantase y no se moviese, no le atizarían con aquellos malditos rayos azules en las plantas de los pies. En este mundo, había cosas mucho peores que las fuerzas G… Luego, pasó al estado de ingravidez, mientras volaba camino de las Bermudas, e hicieron parpadear las luces en su cubículo, y el pulso del mono se normalizó. La mierda de siempre. ¡Lo principal era evitar aquellos rayos azules en los pies!… Empezó a pulsar botones y a mover mandos como un organista perfecto, sin olvidar ni una señal… Luego, los retropropulsores del Mercury se dispararon automáticamente y la cápsula bajó de nuevo cruzando la atmósfera, haciendo el mismo ángulo que había hecho al subir. Número 61 soportó en la bajada otros 14,6 G, que le dieron la sensación de que iban a saltarle de las órbitas los globos oculares. Pero había pasado también varias veces por aquello de las órbitas en la centrifugadora. Había cosas bastante peores. Había cosas bastante peores que la sensación de que te saltaban los ojos de las órbitas… Por ejemplo, aquellos malditos rayos azules de los pies… En lo relativo al simple vuelo espacial, Número 61 no tenía miedo en absoluto. El animal había sido condicionado operativamente, insensibilizado aeroespacialmente.

El ángulo alto de lanzamiento motivó también el que la cápsula cayese a 211 kilómetros de la zona prevista. Así que un helicóptero de la Marina tardó dos horas en encontrar la cápsula en el Atlántico y llevarla a bordo de un barco de recuperación. La cápsula y el mono se balanceaban entre olas de más de dos metros. El agua había empezado a entrar por donde se había roto la bolsa de aterrizaje por lo agitado del mar. La cápsula resollaba y gorgoteaba con agua y se balanceaba como un balón entre las olas. No habría seguido a flote mucho tiempo. Se habían filtrado ya en su interior 320 kilos de agua. Para un ser humano cuerdo y normal habrían sido dos horas de espantoso terror. La cápsula fue transportada al Doner, un barco de recuperación, y la abrieron y sacaron el cubículo del mono y abrieron la escotilla. Allí estaba el mono, tumbado con los brazos cruzados. Le ofrecieron una manzana y la cogió y la comió con fruición, como si estuviera gloriosamente aburrido. Aquellas dos horas de balanceo en mar abierto con olas de más de dos metros en un cubículo cerrado parecido a un ataúd habían sido… ¡quizás el mejor rato que había pasado en aquella mísera tierra de los batas blancas! ¡Sin voces! ¡Sin golpes! ¡Sin descargas ni rayos, sin nadie que le tocase los huevos!…

Los astronautas y casi todos los que participaban de algún modo en el Proyecto Mercury estaban muy contentos. Ya no había forma de que Kennedy y Wiesner intervinieran para impedirles hacer por lo menos un vuelo tripulado. Quedaba borrada la impresión del día del corcho de la botella de vino espumoso.

Al día siguiente, a última hora, llevaron a Número 61 de nuevo al Cabo y al Hangar S, donde había una gran muchedumbre de periodistas y fotógrafos esperando fuera del recinto, junto a la cápsula Mercury que había sido utilizada para el entrenamiento. Los veterinarios sacaron al mono de la camioneta. Al echarse encima la gente y empezar a relampaguear los flashes, el animal (el valiente y pequeño Ham, como se le conocía ahora) se puso furioso. Empezó a enseñar los dientes. Empezó a lanzar dentelladas a aquellos cabrones.

Los veterinarios apenas podían sujetarle. La prensa, la Gente Respetable, interpretó inmediatamente esto (¡sobre el terreno!) como una comprensible reacción a la terrible experiencia por la que acababa de pasar. Los veterinarios volvieron a meterle en la camioneta hasta que se calmó y allí lo tuvieron. Entonces volvieron a sacarle, e intentaron llevarle junto a una falsa cápsula Mercury, donde las cadenas de televisión habían instalado las cámaras y unas luces potentísimas. Periodistas y fotógrafos volvieron a echarse encima, chillando, gritando, soltando más flashes, empujando, gruñendo, maldiciendo (el espectáculo de siempre, en suma) y el animal se enfureció otra vez, dispuesto a arrancarle la cabeza a cualquiera que le pusiera la mano encima. La Gente Respetable interpretó esto como manifestación del temor natural de Ham a contemplar otra vez la cápsula, que era exactamente igual que la que le había llevado al espacio y le había sometido a tensiones físicas tan dolorosas.

Las tensiones a las que el mono reaccionaba probablemente fuesen de un género completamente distinto. Allí estaba otra vez, en el recinto donde le habían hecho repetir todos aquellos ejercicios durante un mes seguido. Hacía dos años que le habían capturado en las selvas de Africa, le habían separado de su madre, le habían traído en una jaula hasta aquel madito desierto de Nuevo Méjico, le habían tenido preso, y toda una pandilla de humanos de bata blanca le habían pinchado y machacado de formas diversas, y allí estaba de nuevo en un recinto donde habían estado torturándole durante todo un mes y de pronto aparecía toda una nueva horda de humanos… ¡aquello era aún peor que los batas blancas!… ¡Eran más escandalosos! ¡Más chiflados! ¡Estaban absolutamente locos! ¡Chillaban, gruñían, aullaban, hacían explotar luces junto a sus cráneos de ojos saltones! ¡Qué no podrían hacerle aquellos chiflados! Ni hablar…

En determinado momento de semejante escena manicomial, se tomó una foto en la que Ham o sonreía o hacía una mueca que en la fotografía parecía una sonrisa. Naturalmente, ésta fue la imagen que los servicios de noticias transmitieron y que se publicó en los periódicos de todo el país. Aquélla era la reacción del feliz chimpancé ante el hecho, de ser el primer mono espacial… una sonrisa generosa y feliz… Así era la perfección con que la Gente Respetable respetaba las convenciones.

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Las apariencias

“Si no existieran las apariencias, el mundo sería un crimen perfecto, es decir, sin criminal, sin víctima y sin móvil. Un crimen cuya verdad habría desaparecido para siempre, y cuyo secreto no se desvelaría jamás por falta de huellas.

Pero, precisamente, el crimen nunca es perfecto, pues el mundo se traiciona por las apariencias, que son las huellas de su inexistencia, las huellas de su continuidad de la nada, ya que la propia nada, la continuidad de la nada, deja huellas. Y así es como el mundo traiciona su secreto. Así es como se deja presentir, ocultándose detrás de las apariencias. [...]

Jean Baudillard. El crimen perfecto (1995)

Imagen: Efe
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Imagen: eldiario.es

Esa sensación de prodigio

51YSXA4165L._SL500_SS500_«La ciencia origina una gran sensación de prodigio. Pero la pseudociencia también. Las popularizaciones dispersas y deficientes de la ciencia dejan unos nichos ecológicos que la pseudociencia se apresura a llenar. Si se llegara a entender ampliamente que cualquier afirmación de conocimiento exige las pruebas pertinentes para ser aceptada, no habría lugar para la pseudociencia. Pero, en la cultura popular, prevalece una especie de ley de Gresham según la cual la mala ciencia produce buenos resultados».

“El mundo y sus demonios”. La ciencia como luz en la oscuridad. Carl Sagan

Los últimos clavos del ataúd

¿Ha dimitido ya Mariano Rajoy?

Los acreedores que sabían demasiado

Evgeny Morozov, en una lúcida reflexión sobre cómo varias compañías tecnológicas ya están ofreciendo prestamos y créditos a clientes basándose en la información que obtienen cruzando datos personales, su actividad y los contactos en las redes sociales:

The key to getting a successful loan from Lenddo is having a handful of highly trusted individuals in your social networks. If they vouch for you and you get the loan, your select friends will also be notified of your successes in repaying the loan. (In the past, Lenddo even threatened to notify them—exerting maximum peer pressure—if you had problems repaying the loan.)

¿Qué escarban entre los datos? Indicadores de creditworthiness, la fiabilidad de un individuo para contraer un préstamo según su historial crediticio. Ahora, también según nuevos indicadores, como cuántos contactos económicamente desahogados tiene en sus redes que puedan avalarle en caso de apuro.

Sin embargo, tras la intención de facilitar acceso al crédito a miles de personas fuera del margen de las líneas bancarias ordinarias, Morozov no pasa por alto una tentación latente: la de estas compañías para usar el “big data” con ánimo de extender mejor las redes ante potenciales contratantes. Entra dentro de toda lógica que aprovechen todos los datos posibles para ofrecer préstamos que el cliente quizá no necesite o no pueda devolver, acumulando así suculentos intereses año tras año. A los hechos me remito. Ahí están los créditos hipotecarios que muchos bancos concedían hasta hace poco en España, con escasísima posibilidad de ser devueltos.

Y, en lo que concierne a la privacidad:

In yet another puzzling paradox of the modern age, the rich people are spending money on expensive services that protect their privacy and improve their standing in Google’s search results, while the poor people have little choice but to surrender their privacy in the name of social mobility.

Your Social Networking Credit Score. En Slate.com.

Ciencia y Espiritualidad

«Espíritu» viene de la palabra latina «respirar». Lo que respiramos es aire, que es realmente materia, por sutil que sea. A pesar del uso en sentido contrario, la palabra «espiritual» no implica necesariamente que hablemos de algo distinto de la materia (incluyendo la materia de la que está hecho el cerebro), o de algo ajeno al reino de la ciencia. En ocasiones usaré la palabra con toda libertad. La ciencia no sólo es compatible con la espiritualidad sino que es una fuente de espiritualidad profunda. Cuando reconocemos nuestro lugar en una inmensidad de años luz y en el paso de las eras, cuando captamos la complicación, belleza y sutileza de la vida, la elevación de este sentimiento, la sensación combinada de regocijo y humildad, es sin duda espiritual. Así son nuestras emociones en presencia del gran arte, la música o la literatura, o ante los actos de altruismo y valentía ejemplar como los de Mohadma Gandhi o Martín Luther King, Jr. La idea de que la ciencia y la espiritualidad se excluyen mutuamente de algún modo presta un flaco servicio a ambas.

El Mundo y sus demonios. Carl Sagan

Stop Hyping Big Data and Start Paying Attention to ‘Long Data’

[...] By “long” data, I mean datasets that have massive historical sweep — taking you from the dawn of civilization to the present day. The kinds of datasets you see in Michael Kremer’s “Population growth and technological change: one million BC to 1990,” which provides an economic model tied to the world’s population data for a million years; or in Tertius Chandler’s Four Thousand Years of Urban Growth, which contains an exhaustive dataset of city populations over millennia. These datasets can humble us and inspire wonder, but they also hold tremendous potential for learning about ourselves.

Una reflexión (a coger con ciertas pinzas) de Samuel Arbesman, matématico y científico de redes, en Wired.

Trailer de los nuevos capítulos de ‘Black Mirror’

Así consiguieron descrifrar los aliados el Código Enigma

James Grime, matématico de la Universidad de Cambridge, explica en términos sencillísimos cómo funcionaban el código y la máquina Enigma nazi, así como la clave que llevó al equipo de Alan Turing en Betchley Park a desencriptarlo: una letra podía codificarse como cualquier otra, salvo como sí misma. Vía Brainiac / The Boston Globe.

Pide al Gobierno que incluya a los partidos políticos en la futura Ley de Transparencia

Petición creada por tuderechoasaber.es:

logoTras el último Congreso de Ministros, y preguntada por las noticias que acusan al Partido Popular de haber distribuido entre miembros de su equipo directivo sobres de dinero negro procedentes de comisiones de contratos irregulares, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría afirmó el pasado 18 de Enero que son los políticos honestos como ella “los primeros interesados en aclarar la situación”. No lo ponemos en duda. También afirmó que la Ley de Transparencia es un importante mecanismo de regeneración democrática que ayudará a combatir la corrupción. Estamos convencidos de ello. Lo que la vicepresidenta no dijo es que los partidos políticos no están incluídos en el Proyecto de Ley que presentó su gobierno y que se discute ahora en el Congreso, a pesar de las constantes peticiones desde la sociedad civil. [...]

El actual sistema de rendición de cuentas de los partidos no es operativo: en estos momentos el Tribunal de Cuentas está revisando los datos de 2008; los posible delitos en los que puedan haber incurrido los partidos políticos en ese año ya están prescritos. [...]

[Firma esta petición]

Un fracaso colectivo

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Rescato dos páginas imprescindibles de Bad Science (2008), ese trabajo fantástico de Ben Goldacre  al que toca acudir una vez más tras varios desatinos antológicos publicados esta semana. Los he incorporado como enlaces dentro del texto:

newbook“Pero el mayor coste de oportunidad es, desde luego, aquel en el que incurren los medios de comunicación, que tan espectacularmente han fallado a la ciencia, malinterpretándola y creando una imagen simplona de la misma. Ningún incremento en la formación de los periodistas servirá para enderezar semejantes despropósitos informativos porque los periódicos ya cuentan con especialistas en salud y ciencia que entienden las noticias científicas. Los directores siempre tenderán (cínicamente) a marginar a esas personas y asignar la cobertura de noticias estúpidas a periodistas generalistas por la sencilla razón de que quieren artículos y reportajes estúpidos en las páginas de sus diarios. La ciencia trasciende el horizonte intelectual de esos gestores, así que suponen que tampoco debe de ser tan difícil inventársela. En una época como la actual, en la que los grandes medios de comunicación convencionales temen por su supervivencia, su supuesta autojustificación como filtros eficaces de la información queda en cierto modo puesta en entredicho por el contenido de prácticamente todo lo que he escrito en mis columnas o en las entradas de mi blog.

A los académicos y los científicos de toda clase les diría lo siguiente: jamás podréis impedir que los periódicos publiquen estupideces, pero sí podéis añadir vuestra dosis de sensatez a la mezcla. Enviad correos electrónicos ala sección de reportajes, telefonead a la sección de salud de cualquier periódico y ofrecedles un escrito o un informe sobre algo interesante de vuestro campo. Os lo rechazarán. Intentadlo de nuevo. También podéis adaptaros a sus normas absteniéndoos de escribir comunicados de prensa estúpidos (en el ciberespacio encontraréis directrices y guías muy detalladas sobre cómo comunicarse con los medios), dejando muy claro qué parte de vuestros comentarios es puramente especulativa, presentando los datos sobre riesgos en forma de “frecuencias naturales”, etc. Si creéis que han tergiversado vuestro trabajo (o, incluso, el el conjunto de vuestra disciplina), quejaos: escribid al director, al periodista, a la sección de cartas de los lectores, al jefe de sección de cartas de los lectores, a la Comisión de Quejas sobre la Prensa; emitid una nota informativa explicando por qué la noticia publicada fue estúpida, haced que la oficina de prensa de vuestra institución atosigue al diario o al canal de televisión responsable, usad vuestro título (da incluso vergüenza ver lo fáciles que son de impresionar) y ofreceos a escribir algo de vuestra cosecha.

El mayor problema de todos es la simplificación excesiva y la “idiotización” de los contenidos. Todos lo que vemos en los medios ha sido previamente desprovisto de su enjundia científica en un intento desesperado de seducir a una masa imaginaria que, de todos modos, no está interesada por el tema. ¿Y por qué le iba a interesar algo así? Con ello, sin embargo, se abandona a su suerte a los “empollones” y las “empollonas” de antaño: aquellos y aquellas que estudiaron alguna asignatura de bioquímica en sus años mozos y que ahora trabajan en algún puesto administrativo intermedio en unos grandes almacenes, por poner un caso, y a quienes no se proporciona estímulo alguno para retomar sus antiguas aficiones científicas. Ahí fuera hay muchas personas inteligentes que quieren seguir creciendo intelectualmente, que desean mantener vivos sus conocimientos y su pasión por la ciencia. Desatenderlas de ese modo supone un coste importante para la sociedad. Las instituciones han fracasado en este aspecto. La indulgente y bien financiada comunidad de personas dedicadas a la “popularización de la ciencia” ha sido peor que inútil, pues también se ha obsesionado con hacer llegar el mensaje a todo el mundo y rara vez ha ofrecido contenidos estimulantes para las personas que ya están interesadas en esos temas. [...]

Los enlaces incrustados en el texto son estos. Si buscas esta pasada semana encontrarás muchos más:

La mente abierta

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Visto en Twitter

En Busca del Primer Europeo. La evolución continúa… (documental)

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Una historia de supervivencia y evolución con Eudald Carbonell y Luis Quevedo.

El pensamiento crítico hay que cultivarlo

[...] No, el pensamiento crítico y racional no viene instalado de fábrica, y eso es lo más importante que debemos recordar. Hay que preocuparse de instalarlo y configurarlo adecuadamente a base de mucho aprendizaje, muchas lecturas y mucho esfuerzo consciente. Y hay que actualizarlo a diario, porque no es el pensamiento crítico el sistema operativo por defecto de la mente humana, ni está pulido por el uso y por la evolución como lo está el modo automático y emocional de funcionamiento mental. El módulo racional, no nos olvidemos, es una conquista muy reciente, necesitamos acordarnos de mantenerlo conectado y de actualizarlo a diario. Para que no nos entren muchos virus de esos que atontan la mente.

Helena Matute, catedrática de psicología experimental de la Universidad de Deusto.